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AICEP
Agência para o Investimento e Comércio Externo de Portugal

CABEÇALHO

Sectores como acero, automoción, bienes de consumo duradero, construcción, maquinaria, metalurgia, papel, servicios y textil presentan un alto riesgo de impago.

Acero - Riesgo alto
Antes de la pandemia la demanda de acero ya se había desacelerado. Además, el sector se vio afectado por el aumento de los costes de energía y las importaciones de acero chino más barato. En 2020 el sector sufre el deterioro de la demanda de los principales sectores compradores como automoción, construcción y maquinaria. Se prevé que el valor añadido del acero se contraiga por encima del 17% en 2020. Sin embargo, los precios de las materias primas están disminuyendo, lo que debería dar lugar a costes de producción más baratos una vez que la demanda se recupere. En 2021 se prevé que el valor añadido se recupere.

 

Alimentación - Riesgo bajo
El sector se ha visto afectado por la pandemia en cuestiones de transporte y cadena de suministro. Sin embargo, la demanda de alimentos se ve menos afectada por el coronavirus que otras industrias, y se prevé que el valor añadido aumente un 4% en 2020.

 

Agricultura - Riesgo medio

El sector se ha visto afectado por la pandemia en cuestiones de transporte y cadena de suministro. Si bien se prevé que el valor añadido se contraiga en un 6% en 2020, las perspectivas de un rápido repunte son buenas.

 

Automoción y transporte - Riesgo muy alto
Se prevé que el valor añadido del sector disminuya un 23% en 2020. Los productores y concesionarios sufren un deterioro global de las ventas de turismos y vehículos comerciales, mientras que el transporte se ha visto afectado por la disminución del tráfico y la menor demanda de logística. Muchos proveedores están expuestos al mercado alemán, que ya se enfrentaba a una demanda decreciente antes del coronavirus. Aunque muchas empresas de automoción enfrentan problemas de liquidez cada vez mayores, se necesitan más inversiones para hacer frente a la transición a la movilidad electrónica. Se prevé que el valor añadido del transporte se contraiga por encima del 3% en 2020. Si bien el segmento de la logística ha registrado una gran demanda, las agencias centradas en el transporte transfronterizo enfrentaron a una reducción de entre el 20% y el 30% de la carga.

 

Bienes de consumo duradero - Riesgo alto
El consumo privado de bienes de consumo no alimentarios se ha deteriorado debido al impacto del coronavirus, y muchos negocios han cerrado temporalmente. El deterioro del sentimiento de los consumidores y el fuerte aumento del desempleo podrían obstaculizar un repunte a corto plazo. Se prevé que el valor añadido del sector se reducirá por encima del 5% en 2020. El comportamiento en pagos ya se ha deteriorado.

 

Construcción y materiales - Riesgo alto
Se prevé que el valor añadido de la construcción disminuya por encima del 4% en 2020. Los márgenes operativos son muy ajustados, con un aumento del riesgo de crédito en las empresas de construcción más pequeñas. Se prevé que los grandes actores se vean menos afectados. Aunque las insolvencias no han aumentado todavía, no se puede descartar un aumento de las cifras en los próximos meses.

 

Electrónica y TIC - Mejora de riesgo alto a medio
Las ventas disminuyeron en el primer semestre de 2020. Sin embargo, el gasto de las empresas y las personas en bienes y servicios digitales ha aumentado debido al aumento del trabajo a distancia. Se espera que los proyectos públicos proporcionen alguna demanda adicional en los próximos meses. Aunque se prevé que el valor añadido del sector disminuya un 3% en 2020, se prevé un robusto repunte en 2021.

 

Financiero - Riesgo medio
El sector sigue siendo relativamente robusto. Los tipos de interés de la economía húngara seguirán siendo bajos para apoyar el crecimiento del crédito. Los préstamos al sector privado se verán impulsados por la demanda de empresas manufactureras y las hipotecas para los hogares.

 

Maquinaria e ingeniería - Riesgo alto
Las inversiones de las empresas manufactureras en máquinas se han deteriorado considerablemente. Se espera que el valor añadido de la ingeniería se contraiga por encimal del 8% en 2020. Sin embargo, no se espera un aumento sustancial de las insolvencias.

 

Metalurgia - Riesgo alto

Los productores sufren debido al deterioro de la demanda de sectores compradores como automoción, construcción y maquinaria. Se prevé que el valor añadido del sector se contraiga por encima del 14% en 2020. La situación es particularmente difícil para los productores, que ya tenían problemas de liquidez antes del coronavirus y carecen de la solidez financiera y capacidad de innovación para adaptarse a la evolución de la demanda del mercado.

 

Papel - Riesgo alto
Los productores de papel se ven afectados por una menor demanda debido a la pandemia y la digitalización en curso. Se espera que el valor añadido del sector se contraiga por encima del 6% en 2020. El número de empresas activas está disminuyendo.

 

Químico - Riesgo bajo
Las empresas químicas y farmacéuticas muestran una sólida situación financiera, buenos registros de pagos y bajas tasas de insolvencia. Sin embargo, las empresas químicas sufren una disminución de la demanda de las principales industrias compradoras y se espera que su valor añadido se reduzca por encima del 5% en 2020. El segmento petroquímico es el más afectado, debido a su dependencia de la cadena de fabricación de automóviles. Se prevé que el valor añadido de los productos farmacéuticos crezca alrededor del 3% en 2020, debido al aumento de los gastos de salud.

 

Servicios - Riesgo muy alto
Segmentos como hoteles, restaurantes, bares, espectáculos, eventos culturales, agencias de viajes y operadores turísticos se ven gravemente afectados. Se espera que las llegadas de turistas disminuyan un 55% en 2020, a pesar del levantamiento gradual de las restricciones. En los segmentos afectados no se ha materializado aún un fuerte aumento de los cierres de empresas e insolvencias, pero no puede excluirse en los próximos meses.

 

Textil - Riesgo alto
Los productores, mayoristas y minoristas ya sufrían antes del coronavirus por la feroz competencia, los escasos márgenes, las menores ventas, los cambios en el comportamiento de los clientes y la mayor competencia de los nuevos minoristas online. El desempeño se ha deteriorado aún más debido a la caída de ventas durante el confinamiento. Se espera que el valor añadido del sector se reduzca por encima del 6% en 2020 y que los fracasos empresariales sigan aumentando.

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