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AICEP
Agência para o Investimento e Comércio Externo de Portugal

CABEÇALHO

Su cortavientos se fabrica en Portugal a partir de botellas de plástico reciclado.

Empezaron con una pequeña cartera (vendieron más de 40.000) y ya han incorporado a su colección mochilas, sudaderas y cortavientos fabricados a partir de plástico reciclado. Así madura Minimalism, una marca que no se denomina de esta forma por casualidad. El vocablo contiene en sí mismo el espíritu de una compañía que rechaza el hiperconsumismo y se aleja de la moda rápida. Una nueva insignia que desde 2017 busca la ropa básica, útil, de calidad y duradera, con procesos de fabricación sostenibles y con un gran compromiso social. Quiere ser una empresa del futuro. Es tan transparente que incluso día a día publica en su web todas las cifras del negocio: facturación, ticket medio, número de clientes, de usuarios...

 

«Nuestra meta es vestir de arriba abajo a las personas, sin que se gasten una millonada y con prendas que sean respetuosas con el medio ambiente, responsables y sostenibles. Preferimos que compren diez camisetas al año, muy buenas, que cuatro cada dos meses. Estamos en contra de la moda estacional. Nosotros tenemos una colección perenne y cada dos meses sacamos algo nuevo», explica Víctor Rodado, uno de los fundadores deMinimalism junto a Pepe Martín.

 

Víctor, periodista, y Pepe, graduado en Publicidad, tenían claro desde sus comienzos que querían emprender y de forma responsable. «Empezamos con una pequeña cartera. Era un producto que vi en Estados Unidos y al que cambiamos el diseño e incorporamos algunas mejoras. Encontramos un fabricante y empezamos a publicitar en internet. Era la excusa para aprender sobre ecommerce», cuenta Víctor. No podían, entonces, reutilizar materiales, pero «en la cartera no usamos químicos, tampoco contaminantes, son tintes naturales y hasta las máquinas de corte no utilizan gasolina. En la fabricación intentamos generar la mínima huella de carbono», asegura. Premisas que han seguido en el resto de sus prendas. Después empezaron a comercializar mochilas. Ambos artículos se realizan en China, en las ciudades de Shenzhen e Guanzhou. «Allí contamos con todos los controles de fabricación exigidos para realizar nuestros productos de forma sostenible. En estas fábricas tenemos 5 o 7 empleados en función de la actividad».

 

Y llegó el gran salto al textil: camisetas, sudaderas, cortavientos... «El cortavientos es 100% poliéster reciclado. Usamos 8 botellas de plástico para fabricarlo. Se hace en Portugal, de donde cogemos los plásticos y la fabrica los convierte en el hilo con el que hacer el tejido», explica Víctor. Las camisetas y sudaderas se realizan en Bangladesh, en la ciudad de Dhaka. Allí se extrae el algodón y se intenta reducir la huella de carbono en el transporte. «Estamos dando trabajo a gente que está socialmente apartada», afirma.

 

Hoy este pequeño e-commerce de moda cuenta también con centro logístico situado en Guadarrama (Madrid), donde trabajan entre 8 y 20 empleados en función de los picos de trabajo. Y venden a través de su web, desde Amazon y en el Corte Inglés y pequeñas tiendas de Mallorca, Madrid, Bilbao y Lisboa. El secreto de su éxito: «Fabricamos ropa a precio coherente y a cambio bajamos márgenes», asegura Víctor.

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